(Anteriores entregas: I, II, III)
Las tasas fueron cobradas rápidamente al día siguiente, porque para cobrar… sí que hay eficiencia.
Llega el martes y toca otra visita al banco (y van tres). En los pueblos pasan dos cosas muy curiosas que constaté:
- A primeros de mes van ancianos en grupo a sacar dinero de la pensión, pero en plan primer día de rebajas: a las 8 ya había seis esperando en la puerta a que abrieran. Que tiene cojones pegarte el madrugón y quedar con tus amigotes de dominó para ir al banco a primera hora, no vaya ser que el dinero escape.
- No conocen el turno por número y hacen cola pegados al culo del que está siendo atendido. Yo, con mi poco tiempo para tonterías y la razón de mi parte con mi número en la mano… cola a tomar por culo, ¡voy yo! Aunque de poco me valió.
Pido mi tarjeta, diciendo expresa y claramente "Máis". Me la dan en un sobre, firmo el recibí, tengo prisa. Cuando salgo por la puerta y abro el sobre, oh fatalidad, ¡es la Maestro!.
Vuelvo a entrar (cuarta visita). Pero esta vez tengo que esperar. Cuando me atienden el personaje en cuestión comenta que aquello "supera su capacidad" (¡manda huevos!) y me manda a la mesa de la otra vez donde tengo ques esperar media hora. Otra vez que llegaré tarde al trabajo y por mucho.
Cuando me atienden, anulo la Maestro (¡que ésta no es la que quería, cojones!) y me dicen que la otra no llegó. Recordad que me dijeron tres días el miércoles de la semana anterior y estamos a martes. Resulta que faltaba una fotocopia del DNI y hay que volver a mandar todo y volver a esperar. Lo peor es que viene Semana Santa, lo que implica tiempo extra.
Les dije que no podía volver, que me la mandaran a casa. Y en eso quedamos. Deseos homicidas nacen en mi interior.
Al salir me levanto (¡otra vez!) la piel del nudillo. Esta vez me di cuenta del hecho, fue con la puerta, y fue una herida idéntica, en el mismo sitio, por lo que deduje que hice exactamente lo mismo y que la vez anterior también fuera con la puerta.
(Continuará…)
Nota: Toma el Dinero y Corre también es una recomendable película del genial Woody Allen.